¿Por qué mueren las lenguas?

mueren las lenguas

Según la UNESCO, se estima que, si no se hace nada, a finales de este siglo habrán desaparecido la mitad de los 6.800 idiomas que a día de hoy se hablan en el mundo. Las afectadas serán las lenguas no escritas y no documentadas, suponiendo para la humanidad no sólo perder una gran riqueza cultural, sino también los conocimientos ancestrales contenidos en muchas de ellas, principalmente en las lenguas indígenas.

Sin embargo no todo está definitivamente perdido, pues implementar una buena política lingüística puede reforzar a las comunidades de hablantes a revitalizar sus lenguas maternas y poder transmitirlas a las generaciones venideras.

La UNESCO dirige el Programa de Lenguas en Peligro, apoyando a comunidades, expertos y gobiernos, y facilitándoles herramientas y servicios necesarios para revitalizar esta parte tan fundamental de su cultura, y en el fondo, de la de todos.

Para que una lengua pueda sobrevivir necesita un mínimo de 100.000 hablantes. De las 6.800 lenguas que citábamos que existen en el mundo, la mitad son habladas por comunidades inferiores a 2.500 personas. Aunque debemos entender que las lenguas nacen y mueren a lo largo de los tiempos, es actualmente cuando esta velocidad de extinción es mayor, y con cada lengua desaparece una cultura.

¿Por qué desaparecen?

Son muchas y muy variables las razones que llevan a una lengua a extinguirse. Normalmente las causas físicas derivan de las enfermedades, las epidemias y los desastres naturales. Entre las socio-políticas está muy presentes las guerras, los genocidios, las colonizaciones, la opresión política, pues muchos gobiernos prohíben el uso de distintas lenguas, contribuyendo a su desuso. Por último, las causas socio-económicas radican en la adopción de lenguas dominantes como el chino, el ruso o el inglés y el favoritismo que los medios de comunicación masiva adoptan hacia ciertos idiomas a escala planetaria.

¿Quiénes son los últimos?

Ya hemos comentado que cuando una lengua muere, también gran parte de la cultura lo hace con ella, puesto que se pierde información sobre el pueblo que la hablaba.

A día de hoy, en Siberia, aproximadamente 100 personas hablan udihe; en Brasil, el arikapu ha descendido a menos de seis hablantes; en el año 2.001, la señora Marie Smith, que ya contaba con 83 años de edad, era la única hablante de eyak, un lenguaje nativo de Alaska y, en 1992, la muerte de un granjero turco señaló la muerte del ubykh, un idioma de la región del Cáucaso que tenía el récord de consonantes: 81 en total. Con sólo un terremoto, como el que afectó el oeste de la India a finales del siglo XX, basta para eliminar un gran porcentaje de hablantes. En el sismo, murieron unos 30.000 hablantes de kutchi, y quedando apenas 770.000 nativos de esa lengua.

Frauke Sachse, profesora del Instituto de Culturas Precolombinas y Etnología en Bonn, Alemania, tuvo la oportunidad de trabajar en Guatemala con los últimos hablantes de la lengua xinka, que se hablaba en el sur oeste del país. Lamentablemente, hablantes de entre 80 y 90 años fueron los últimos testigos de esta lengua, que a día de hoy se encuentra extinta.

Como dato relevante, a día de hoy, ocho países contienen dentro de sus fronteras más de la mitad de las lenguas del mundo: Papúa-Nueva Guinea, Indonesia, Nigeria, India, México, Camerún, Australia y Brasil.

Trabajos de revitalización.

En gran parte, las lenguas desaparecen más rápidamente debido a la uniformidad cultural que trae consigo la globalización. Para la revitalización lo más importante sería crear actitudes lingüísticas positivas en las sociedades hacia estas lenguas, impulsar proyectos de documentación de las mismas y, sobre todo, emplearlas en las escuelas. Sin embargo, todas estas prácticas dependen mayormente de decisiones políticas.

Es crucial crear espacios donde estas lenguas vulnerables puedan sobrevivir, por ejemplo en los medios de comunicación locales o en medios digitales. Como curiosidad, existen páginas de Facebook en maya-quiche o hip hop en quechua, donde los jóvenes emplean su lengua en busca de un proceso de identidad.

Dentro de las comunidades, es importante que los padres hablen con sus hijos en sus lenguas nativas. Esto contribuirá a que la lengua se mantenga, y a su vez, que se la trasmita de generación en generación.

En la actualidad algunas lenguas están resucitando de su letargo. En 1983, los hawaianos re-introdujeron en sus escuelas el nativo aha punana leo que casi se había extinguido después de que Estados Unidos prohibiera su enseñanza. Como resultado, en la actualidad entre 7 y 10 mil hawaianos hablan su lengua nativa.

Por otro lado en Cronwall, Inglaterra, se trata de reavivar el cornish, lengua que se cree murió por 1777. Lo mismo está sucediendo con antiguas lenguas mayas en México. Otras iniciativas pretenden revivir el galés, el navajo, el maorí y diversas lenguas nativas de Botswana.

Actualmente, la UNESCO confecciona un Atlas interactivo de las lenguas del mundo en peligro, en formato papel y digital que puede consultarse en su página web.

Si bien el mito bíblico de la Torre de Babel achaca la diversidad de las lenguas a un castigo, lo cierto es que, cuantas más lenguas contenga el mundo, más rico será, más fuerte y complejo. Lo mismo que las especies biológicas, que cuanto más diversas, más resistentes a las catástrofes, y más aptas para sobrevivir.

En la siguiente entrada vamos a tratar la complicada labor de la traducción de la industria alimentaria.

Una respuesta en “¿Por qué mueren las lenguas?

  1. Alfredo Sandoval

    Yo estoy sugiriendo el inglés como segundo idioma oficial del mundo entero después del nativo de cada país. Empezar con la enseñanza del inglés desde la escuela (5-6 años de edad) y en el futuro las generaciones que ya nacieron puedan comunicarse entre sí, es decir ellos hablarían 2 idiomas sin ningún problema. Ya es hora de que no se hable más de 6.800 idiomas/dialéctos porque el mundo debe de globalizarse por medio de un idioma accesible como lo es el inglés. Vivo en New York desde hace más de 20 años y me he sentido frustrado porque no he podido encontrar un buen trabajo porque no tuve la oportunidad de aprender en la escuela (Ecuador) y así como yo hay miles de personas. Espero que pongan atención a mi sugerencia y sea parte de la tecnología integral para las generaciones que están estudiando ahora. Me pueden hallar en Facebook o en el Messenger.

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