Frases hechas: ¿cuál es su origen?

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Existen ciertas expresiones en español cuyo significado es muy diferente a los significados individuales de las palabras que las componen. Son lo que se dice “frases hechas”, y tienen sobre todo un contenido cultural y social. Son muy comunes en casi todos los idiomas, y en castellano no lo iban a ser menos. Es muy significativo que los estudiantes y viajeros se tiren de los pelos cuando nos oyen alguna de estas expresiones y tratan de traducirlas literalmente: imaginaros los traductores profesionales.

Estos giros son especialmente abundantes en español, hasta tal punto que los alemanes dicen “das kommt mir Spanisch vor” (me suena a español) en vez del “me suena a chino” que decimos aquí. Vamos a ver algunas de las expresiones más significativas de nuestra lengua y cuál es su origen.

Dorar la píldora

Actualmente las pastillas tienen una cubierta insípida que constituye encapsulación farmacéutica. Sin embargo antes no las tenían, y el sabor del principio activo (normalmente desagradable) era poco apetecible al primer contacto. Por eso los farmacéuticos antiguos las doraban con sustancias dulces, para camuflar su sabor. De ahí su significado de adornar o edulcorar una situación.

La ocasión la pintan calva

El origen viene de que Fidias, el escultor griego, representó calva a la diosa Ocasión, pero solo en la zona de la nuca. De esta manera quería expresar que si aprovechas las oportunidades cuando vienen de frente, puedes tomar por las riendas (cabellos) las situaciones, pero si las dejas pasar ya no será posible.

A palo seco

Normalmente se usa esta locución en el ámbito culinario cuando un alimento viene sin acompañamiento y con simpleza. Sin embargo su origen se encuentra en el mundo naval, ya que hace referencia a navegar con las velas recogidas (se ven los palos) cuando hay un fuerte temporal de viento, pero no llueve.

Otro gallo cantaría

Esta expresión se refiere a destacar que si las cosas fueran de otra manera, podrían tener otras repercusiones. Y su origen es religioso, ya que si Pedro no hubiera negado a Jesucristo tres veces, otro gallo cantaría, es decir, tal vez el final hubiera sido otro.

Meterse en camisa de once varas

Viene a significar meterse en problemas que no nos incumben. Se usaba en la Edad Media como rito a la hora de adoptar un niño. El padre adoptivo metía al niño por la manga de una camisa grande y lo sacaba por el cuello. Al sacarlo lo besaba dejando claro que aceptaba la paternidad.

Salvarse por los pelos

Pese a que nos suene extraño, esta expresión sí que tiene un significado literal que lamentablemente se ha perdido con el tiempo. En la actualidad, se refiere a salvarse por muy poco. Sin embargo, los marineros que no sabían nadar se la tomaban al pie de la letra ya que si caían al agua, su cabellera podría servir de asidero para rescatarles.

Estar en Babia

Babia existe y es una zona de León que linda al norte con Asturias. Era allí donde los reyes de León tenían su residencia de verano y se dedicaban a pasar allí largas temporadas teniendo como objetivo el descanso y la contemplación. De ahí se quedó el estar en Babia como encontrarse absorto.

El quinto pino

Según cuenta la historia, durante el reinado de Felipe V (s. XVIII) se plantaron una serie de enormes pinos en las arterias más principales de la Villa de Madrid. El primer pino estaría ubicado al comienzo del Paseo del Prado (cerca de Atocha), y a partir de ahí y formando un eje, estarían el resto de los pinos alejados cada vez más unos de otros, estando, evidentemente, el quinto el más alejado de todos, que sería aproximadamente la zona de Nuevos Ministerios. La gente los utilizaba para fijar puntos de encuentros, sobre todo en los primeros, porque el quinto quedaba ya casi fuera e la ciudad. Precisamente por eso, en ese quinto pino, se daban cita enamorados o peligrosos duelos. Y de ahí viene esta expresión que pretende decir que algo está demasiado alejado.

No hay tu tía

La expresión original era “no hay atutía”. La atutía era un ungüento medicinal de óxido de zinc que se consideraba un poco la panacea, ya que empezó vendiéndose para tratar trastornos oculares y terminó sirviendo para sanarlo todo (o nada). Cuando en las antiguas farmacias decían «no hay atutía» implicaba que se había agotado el medicamento. A día de hoy equivaldría a “no hay nada que hacer“.

Hacer la pelota

Esta locución no tiene nada que ver con ningún elemento esférico, sino que se trata de adular a alguien buscando siempre el beneficio propio. Es un dicho importado de Francia donde una “pelota” es una prostituta. El proxeneta les instaba a fidelizar clientes, o lo que es lo mismo, a halagarles y camelarles para que volvieran a requerir sus servicios.

Montar un pollo

No se trata de subirse sobre un gallus domesticus. Su origen tiene que ver con el “poyo” (banco de piedra exterior a las casas), aunque la RAE lo admita con “ll”. “Poyo” deriva de la palabra en latín “podium”, que es donde se subían los oradores que daban discursos en las plazas, montando un verdadero escándalo, de ahí la locución “montar un pollo”.

Si quieres conocer más ejemplos de frases hechas puedes visitar nuestro segundo post Frases hechas: ¿cuál es su origen? 2

 

 

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